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Una sobreviviente de la violencia con ganas de un porvenir digno…La historia de Patricia

Tengo 37 años he nacido en la ciudad de La Paz y vivo actualmente en la ciudad de Santa Cruz, en la zona del Pan 3000, Distrito 8.

Acá resido hace 14 años, me vine porque tuve problemas con mi pareja de entonces, escape de él con mis 4 hijos que hoy son mayores, la mayor tiene 22 años, la mejor 19, el otro e 17 y la menor de 14 años. En ese tiempo estaban muy pequeños, huí por su violencia, por el maltrato fuerte que me daba, no quise eso para mi vida y la de mis hijos. Allá existe mucho miramiento cuando una pareja se separa, las mujeres solas viven una pena. Perdiendo todo miedo, decidí volver a empezar una nueva vida, y porque mi pareja me dijo “nunca nadie te va a querer, estarás sola siempre y jamás te levantarás sin mí...”. Para probar que sí podía, me vine acá, lejos de él, para poder levantarme, trabajar y darles un buen porvenir a mis hijos.

Al principio fue duro, me vine sin nada, sola agarrada de tres o cuatro mudas de ropa y de mis hijos. No tenía muebles, me vine a la de Dios. Por eso hoy le doy las gracias a él, porque hizo que cayera en buenas manos, en personas que me ayudaron, me colaboraron a restablecerme y gracias a mi esfuerzo me he levantado. Acá no tenía familia, ni hermanos; lugar donde llegar o un trabajo ya charlado. Llegué con 10 dólares en el bolsillo y tres pesos más.

Recuerdo que me acogió con mis hijos en su casa la persona que estaba al lado mío en la flota. Me alojó, me dio un lugar donde vender refrescos para levantarme poco a poco. Me prestó una mesa y empecé aquí en barrio lindo, donde era antes, después vendí comida, me iba al mercado los pozos a vender más comida a la hora del almuerzo. Con eso sustentaba la comida de mis hijos. Cuando podía y tenía tiempo lavaba ropa o realizaba aseo en casas particulares, siempre estaba buscando una entrada para que no les falte nada a mis hijos.

Estudie hasta 2do. Intermedio. En mi camino encontré personas buenas y malas. Pero recuerdo con mucho cariño a tres personas que hace 14 años me dieron la mano y me apoyaron más que un hermano, y por eso estoy agradecida hasta el día de hoy.

Volví a La Paz tiempo después, porque luego de tres meses el padre de mis hijos nos encontró acá, y vino a buscarme, me sacó, me robó, y me vació las cosas de la casa donde estaba viviendo, todo lo que tanto me había costado tener. Y fui allá con la intención de traérmelos, y me los traje de nuevo, un año me dejo tranquila porque escape a lado de San Ignacio y ahí volví a empezar otra vez, y otra vez me volvió a encontrar y por ley me quito a dos de mis hijos mayores, y me quede con mis dos menores, y en la medida que fueron creciendo me los quitó uno a uno. Los 3 mayores están con él, porque les compró con ropa y regalos y quedé sola con la niña de 14 años.

Mi niñez fue dura, siempre vi que mis padres no vivieron juntos. Mi padre viajaba, llegaba de un año sólo para embarazar a mi madre y luego se iba. Mi madre fue padre y madre para nosotros y a la vez nosotros con mi hermano mayor y yo, lo único que hacíamos era criar a nuestros hermanos menores. Tuvimos que madurar muy pronto, porque nos volvimos padre y madre, en vez de ser hijos, yo iba al colegio cargado de mi hermano menor, después fui de la otra menorcita. Jamás me falte al colegio, hasta que hubo un momento en que mi madre no podía comprarnos los libros, cuadernos, y tuve que dejar mis estudios.

Tuve amigos que siempre me apoyaban por que veían que a mi corta edad era responsable más que una persona mayor, mi juventud casi no la he vivido, porque la vida con mi padre siempre fue de golpes. El llegaba y nos pegaba a mis hermanos y a mi madre; por no tener esos golpes me busqué a temprana edad marido, fue a los 15 años; creí que no viviría maltrato, que no viviría dolor, pero fue todo lo contrario. Él fue mi primera ilusión, mi primer amor y con eso me quedé…No tuve felicidad…

El recuerdo más ingrato que viví en mi niñez fue la vez en que mi padre nos voto a una mina en Huanuni un año y medio y se olvido de mi hermano y de mí. Nos arrebató de los brazos de mi madre, allí tuvimos que sobrevivir solos. Tenía 8 años y mi hermanito 7, como pudimos nos vestimos y comimos. Hasta que un día le dio la gana de regresar por nosotros y eso me causó mucho dolor y rabia porque no merecíamos que nos haga eso, porque allá viví muchas cosas que nunca hubiera querido pasar.

Tengo un sentimiento de furia, bronca e indignación, porque nos llegamos a enterar que mi padre una vez a la semana estaba viviendo en la ciudad de Huanuni con una mujer que tenia un angelito y aún estando allí, a 15 minutos de la mina nunca venia a vernos ni a preguntar si teníamos que comer. Mientras estuvimos en el colegio nos cuidamos entre nosotros, trabajábamos para susntentárnos. Él venía a la casa donde vivíamos, llegaba y nos sacaba todo el dinero que teníamos, hasta nuestro lorito se llevó. Eso fue hasta mis 10 años.

El recuerdo mas bonito que tengo es la imagen de mi hermano defendiéndonos siempre, apoyándonos, estando en los momentos donde se lo necesitaba. El fue como un padre para mí. Ya falleció…

En la actualidad no estoy viviendo con nadie. Tengo un amigo que he llegado a querer, porque me ha dado apoyo y ha estado cuando en los momentos que mas lo he necesitado. Me hubiera gustado que mi esposo haya estado en su lugar, pero él en vez de darme su apoyo, se alejó, haciéndome sentir la peor basura del mundo.

Mis hijos son 7. La mayor de 14 años de mi primer marido y un niño de 11 y mis gemelas de 10 años fruto de la relación con mi segunda pareja. Ellos hoy están estudiando, deseo que lo hagan, porque cuando enfermé ellos me ayudaron y trabajaron; pero como ahora estoy sanita no quiero que sigan trabajando. En mi familia siempre hay peleas y discusiones, los niños son así, pero cuando nos unimos charlamos, he logrado establecer una bonita forma de conversar con ellos, lo hacemos en la mesa, cuando yo les digo hay reunión familiar, todos están y empiezan a preguntar, opinan sobre lo que queramos hacer como familia. Hago esto para no hacerles daño por ahí voy a ser algo malo que les perjudique.

Mi ingreso económico es de 1020 bolivianos, hace tres meses lo he conseguido, porque mi entrada era de 700 bolivianos. Esto no me alcazaba para nada, ni para pagar agua y luz, soy madre y padre, y pago alquiler.

Un día normal en mi vida comienza levantándome bien tempranito, hago el desayuno para mis hijos, alisto sus cosas para el colegio, realizo la limpieza de mi casa y después me voy a mi trabajo. Cuando salgo de trabajar llego cansada directo a echarme, trato de estar mas relajada, hay momento que me pongo a escuchar música, una o dos horas. Quizá estas responsabilidades no hacen sentir feliz como mujer, porque no tengo tiempo para mi. Es doloroso ver que los hombres no respetan a las mujeres como debieran.

Donde si me siento bien es con mi familia, tengo el apoyo de mis padres, hermanos e hijos, el amor que nunca tuve de chica lo he llegado a tener de muy grande.

Unos de mis mayores temores es llegar a morir y dejar a mis hijos. Por eso creo que las mujeres sufren más que los hombres, porque tenemos hijos, los hemos parido, hemos visto como crecen y hemos sentido su fuerza cuando una no lo tiene para salir adelante. Las mujeres somos sensibles y los hombres machistas. Las mujeres trabajamos más en la casa y afuera, el hombre sólo va a su trabajo, llega a la casa a descansar y a dormir. Las mujeres deberíamos apoyarnos y darnos consejos para vivir una vida mejor, y hacer que los hombres sean amorosos y den ayuda en la casa, como dicen por allí de cada cien a un hombre bueno.

Ha sido muy duro saber que tengo esta enfermedad. Mi mundo se vino abajo. Cuando supe de mi diagnóstico pensé que iba a morir, no tenía aliento de vida, me fui al suelo. Lo tuve por la vía de la transmisión sexual, fué un día de borrachera que tuve, lo que nunca hice en mi vida. Algo de lo que me arrepiento y me arrepentiré. Fue un momento de locura y rabia.

Sobre el Vih no había escuchado. Uno no le toma atención e interés porque piensa que nunca le va pasar a una, yo no lo tomé en cuenta, no sabía que esa persona que me transmitió estaba enferma, hasta que me enteré un día que falleció. Quedé sorprendida.

Lo conocí porque salía a vender refresco por la playa acá en Santa Cruz, recuerdo que para el cumpleaños de un amigo fuimos a tomar y no recuerdo nada más. Cuando amaneció en un alojamiento y ya había pasado lo que tenía que pasar…Lo mire y le pregunté como vine a parar acá y pasado eso no fui a vender durante mucho tiempo por la playa por vergüenza; porque pensé en lo que diría de mí, si yo soy una mujer que nunca había cometido errores.

Un día después de seis meses me enteré sorpresivamente que había fallecido y le estaban enterrando. Dijeron que se había enfermado dos meses después de haber estado conmigo, nunca supe de que falleció. Fui a visitar a su madre tiempo después ya que me estimaba mucho, le pregunté ¿De qué falleció su hijo? , y me respondió de “Leucemia” Luego un amigo intimo me dijo “¿Oí vos nunca has tenido relaciones con Oscar verdad?” y le respondí “¡Va!…Porque tendría que tener relaciones con él, si sólo éramos amigos…” y me respondió “que bien…porque él falleció de Sida…”

Yo pensé que con una vez me transmitido el virus, luego pasó un año y medio y empecé a enfermar, luego fui al médico porque recaía cada vez y no podía recuperarme. Me hicieron todos los análisis y no encontraban nada y así de esa manera me enteré de la enfermedad.

Sentí rabia de mi misma, porque había cometido el error de ir a tomar ese día, nunca quise, pero fui, jamás pensé que me fuera ocurrir…Me pregunté porque a mí, si yo muero que va hacer de mis hijos. Antes de lo sucedido con Oscar, jamás tuve relaciones con nadie, solo con mi esposo, pero era cuando él quería y cuando no quería me forzaba igual.
Un día llegué del trabajo y ví manoseando a mi marido a mi hija, y no quise saber nada más de él. Lo dejé. Lo boté de mi vida. Para que quería un hombre que iba a estar abusando de mi hija, por ahí sucedía algo más y preferí estar sola. Ya no tenía ganas de estar con nadie más.

Después de haber recibido mi diagnóstico mi vida fue un infierno, tenía miedo de terminar como ese joven. Tiempo después tuve relaciones con mi marido, del que me separé, y creí que le había transmitido el virus. Estuve con sentimiento de culpa, sentí un peso encima de mí, quería sacármelo y tuve que decírselo. Se lo dije y es algo de lo que me arrepiento toda la vida.

Cuando se hizo los exámenes salió negativo. Quizá el virus no estaba fuerte, por ahí se cuidó con preservativos, no lo se. Lo que si se es que me hizo la vida imposible, me hizo sentir la peor basura. Tuve que escapar a la ciudad de La Paz. Quise morirme porque sentía que estaba en lo último, quedé con 37 kilos, vino mi hermana menor a Santa Cruz y me llevó a La Paz. Me sacó del hospital donde estaba. Me llevó a mí y a mis hijos al lado de mis padres.

En La Paz conocí a Milton y a Juan. Son personas que viven con Vih. Ellos me ayudaron, me dieron apoyo, me enseñaron a ver la vida de otra manera, me contaron como se levantaron. No quise saber nada, me estaba echando al muere. Cuando salí del coma la Red de allá me apoyó bastante, tenía miedo decirles a mis padres mi situación de salud, porque ellos son conservadores, tradicionales, les tenía terror, ya que mi padrastro es malísimo.

Y con el temor a su rechazo les dije mi diagnóstico positivo, para que no rechacen a mis hijos. Lo más bello que recibí ese día fue el abrazo de mi padre, que me dijo “aquí estamos, y no te vamos a dejar sola…Me dijo ¡levántate de esa cama… tu eres fuerte! Tu puedes porque eres un Aguilar y vas a salir adelante…” Me dieron aliento, fuerza y que ellos se unieron después de tanto tiempo.

La persona con la que estoy actualmente sabe mi diagnostico, es una persona especial en mi vida, es un hombre mayor que me entendió y me comprendió, yo quería alejarme él me decía que estaba enamorado y que me quería y pensé “se va asustar y se va a ir cuando le diga mi diagnostico…” Recuerdo que estábamos en una movilidad cuando le dije que si quería algo conmigo tenía que ser con condón por mi situación de salud, y luego me bajé de la movilidad y me fui a mi casa.

Volvió después a la media hora y me dijo que fue al médico, pidió toda la información sobre el Vih, indicó que quería seguir a mi lado y que nadie jamás me iba alejar de él. Le pregunte si no tenía miedo, y respondió que no…Dijo “tu me vas a cuidar…” Me enamoré de él y hoy ambos nos cuidamos. Le pedí que se haga los exámenes ya que llevábamos 1 años de relación, salió negativo y el médico nos explico como deberíamos cuidarnos más aún.

Sobre la violencia hacia las mujeres, pienso que siembre hay maltrato, discriminación en la pareja. Por ejemplo las mujeres positivas somos discriminadas en los hospitales y en el trabajo. Tenemos miedo entrar a un dentista, le tienes que decir obligatoriamente que eres positivo, para cuidarlos y ser responsables. Pero en ves de entendernos, ellos nos maltratan y no nos atienden.

Desde que tomo los antirretrovirales me ha dado una alergia. Uno no se acostumbra a tomar varios medicamentos. Para mi el mejor medicamento es pensar que uno esta sano. Varias veces caí enferma del dengue, acudí al hospital Japonés, donde no me quisieron atender, las enfermeras me decían ¡espere, no hay cama! En el hospital San Juan de Dios me atendieron y me aislaron en un cuarto, pusieron un letrero grande que decía “NO ENTRAR” área restringida.

Luego me internaron en la Caja Nacional porque estaba asegurada, allí ví la discriminación, les causaba susto a las enfermeras, a las personas que entraban a mi habitación les decían “no la toques que te va a infectar”. También vi como murió una persona a mi lado que tenia el mismo problema. Hay medico que tienen sensibilidad. Otro día fui al hospital porque baje 6 kilos, allí sentí el calor humano del Dr. Olivar, pero también habían otros que te hacían sentir por los suelos.

Pienso que es importante que las mujeres hagan prevalecer sus derechos porque nosotras, necesitamos esa fuerza para levantarnos, podríamos construirlo todo uniéndonos entre todas. Lo primero que hay que darles a las mujeres positivas es el apoyo moral, aliento a las personas que están muy mal, decirles “si ahora estas mal, mañana estarás mejor…Porque yo estuve igual…”

Hay que mejorar la atención en los hospitales, porque hay personas con Vih que no pueden trabajar y no tienen dinero para hacerse los análisis. Sugiero que haya especialidades gratuitas o a precios módicos. Hay que empezar a prevenir el Vih en la población, es decir enseñar a que se cuiden y que conozca más a su pareja.

Creo que de un tiempo a esta parte ha habido un cambio grande en mi persona porque mi actitud era de una persona derrotada y que ya no quería vivir, no tenia ese valor, y a hora siento que he vuelto a nacer, soy una persona fuerte…Nadie puede cruzar mi barrera…Nadie más me hará daño…

 
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