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Una vida signada por la violencia…La historia de Suzana
Tengo 43 años nací en Vallegrande y vivo actualmente en el Distrito 8 del Plan 3000. A la edad de dos años mis 6 hermanos y mis padres se trasladaron acá a Santa Cruz, porque el lugar donde vivíamos no era adecuado para nuestro sustento.
Recuerdo que mi niñez fue muy triste, la alimentación era pésima ya que siempre nos faltaba el pan de cada día. También recuerdo que mi padrastro me golpeaba, eso me causó mucho dolor. Mi madre sufrió violencia por parte de mi padrastro, le dio cinco balazos y de tanto golpe que vivió sufrió desangramiento cuando estaba embarazada. Estudie hasta básico no termine mis estudios por acoso sexual de alguien. La vida en el campo es muy dura. El mejor recuerdo que guardo es el amor y el cariño de mi maestra, que me consentía como una madre.
El trabajo que tenía en ese entonces no me permitía tener amigas, tuve muy pocas. La juventud fue triste para mí, tuve que trabajar desde mis ocho años como cocinera, tiempo después me junte con mi pareja a los veinte años, que también me maltrató mucho. Cuando estaba con mi tercer marido, me hice la prueba de embarazo y quedé asombrada por mi diagnóstico positivo, luego me separe del papa de Daniela porque era muy borracho, con él nunca utilice anticonceptivo, ya que me obligaba a tener relaciones sexuales.
Ahora vivo con mi actual pareja, que no es agresivo y me cuido con la T de cobre con la que duré cuatro años y me lo saqué por motivo de hemorragia. Lo conocí en Santa Cruz en una Plaza, recuerdo que estábamos con mi hija y se nos acercó para invitarnos un helado y me negué porque la pequeña estaba resfriada, pero la niña lloraba y lloraba y de tanta insistencia acepte un jugo, y de esa manera conversamos y comenzó todo. Desde entonces vivo con él, hace 4 años, tengo 5 hijos de 23, 21, 16, 10 y 3 años de edad. Mi hija mayor se dedica a la ganadería y los otros trabajan en otros oficios. La relación con mis hijos e hijas es buena, nos llevamos muy bien. Mi esposo actual trabaja como ayudante de albañil. Antes de haber estado hospitalizada hace 6 y 7 meses mi ingreso mensual aseando casa era de 200 bolivianos.
Como mujer me siento feliz por que mi hija es mi alegría, mi mayor preocupación es que me enferme y deje a mi pequeña sola por este diagnóstico de salud que tengo. Creo que las mujeres sufrimos mas que los hombres por que hacemos las cosas de la casa y tenemos que buscar trabajo afuera para ayudar en el sustento del hogar. Esto puede cambiar con mayor ayuda mutua entre la pareja. Creo que la mujeres podemos ayudarnos entre nosotras brindándonos ayuda, ánimo, cooperación y esperanza para vivir un día más cada día.
Antes de tener esta epidemia pensaba que no existía esta enfermedad en Santa Cruz. Me diagnosticaron el Vih durante mi embarazo, ya que hasta los 6 meses de gestación tenía hemorragia, los primeros meses fueron muy pocos, pero después se agravó, los médicos no encontraban las causas, hasta que me hicieron análisis y salí positiva de Vih. Quería matarme y lanzarme del segundo piso, sentí que mi familia me iba a discriminar. El virus me lo transmitió mi primera pareja.
Hasta antes de llegar a Epúa Kuñataí no me sentía bien, ya que en ese tiempo lavaba ropa y estaba fatigada por tanto pensar que iba a ser de mi vida. Converse mucho con la psicóloga Rosa donde puse todo de mí para aceptar mi realidad.
El apoyo de mi familia fue importante, velan mis necesidades y mi actual pareja me acepto cuando le dije que era positiva. La actitud que tuve cuando supe tenía el Vih no fue de odio, sino de resignación, ya estaba hecho y pienso que al igual que otra persona voy a llegar a morir algún día y eso me pone mal a veces. Se que pequeños resfríos me pueden causar la muerte. Estoy tomando retro virales ahora, tomo 9 tabletas al día, sino la tomamos puede ser que llegue a la fase SIDA y yo lo hago por mi pequeña. Recuerdo por ejemplo que las tabletas me causaron herpes en la boca y en la pierna, me cure sola con orina, ya que en la Comunidad Encuentro no había tabletas, ese remedio casero me lo enseñó mi madre.
La atención en la Comunidad Encuentro es buena. En los hospitales y la maternidad no nos atienden como deberían, nos discriminan y eso no se puede hacer. Pienso que nosotras como mujeres positivas tendríamos que apoyarnos y realizar acciones y conformar una organización para que las personas que recién son diagnostica puedan escuchar a una psicóloga y recibir apoyo de toda la Red.
Veo que la violencia hacia las mujeres es horrible por que tuve tres pareja con el primer hombre tuve dos hijos, con el segundo un hijo y con el otro una hija, sentí discriminación en mi barrio porque le dije a una amiga y ella se lo dijo a todos. Pienso que las personas con Vih se deprimen mucho, gracias a las terapias y las charlas que recibí yo me saqué de la cabeza que no tengo Vih.
La sugerencia que doy es realizar sensibilización a los médicos y especialistas en Vih, para que las personas positivas tengan más confianza en ellos y no se divulgue el diagnóstico por todo el hospital o centro. También pienso que se debe sensibilizar a los hombres en el uso del condón, para que las mujeres no lleguen donde yo he llegado. |