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Las consecuencias de una familia fracturada…La historia de Ana

Tengo 24 años. Nací en el Departamento de Potosí y actualmente vivo en el Distrito 8, barrio Los Lotes, de la ciudad de Santa Cruz.

Mi familia junto con mis 5 hermanos se vinieron a Santa Cruz a los pocos días de haber nacido yo. Las razones por las que migramos fueron para mejorar la situación económica en la cual estábamos viviendo, recuerdo que cuando tenía 6 años, había violencia en mi familia, creo porque mis padres no nos comprendían, nos maltrataban, por eso mis hermanos buscaron cada uno su rumbo, no eligieron bien y tomaron el mal camino.

Volví tiempo después a la ciudad de Potosí para ver a mis abuelos y a toda mi familia. A mi parecer se vive mejor en el campo, la familia es más unida. Recuerdo que cuando mi padre nos abandonó seguí mis estudios hasta terminar el bachillerato, mis 2 hermanos se salieron por alcoholismo y drogadicción, con lo que les tomé rencor y odio a mis compañeros, me ayudó mucho en ese tiempo la directora del colegio. En fechas importantes de festejo en el colegio como el día del padre y la madre nunca estaban presentes mis padres porque trabajaban. La pase muy mal en mi juventud. Mi mamá me echaba la culpa por todo y de todo, decía que me parecía a mi padre y que ya no la mire, que desaparezca y busque un trabajo, por eso empecé a tomar e ir a las discotecas con mis amigas; mi madre me pegaba por ello, eso fue hasta los 18 años. El mejor recuerdo que tengo es haber visto a mis padres juntos y el peor su separación, no logré comprender hasta muy grande que mi madre tenía muchos problemas con mi padre. Ella se fue al ver que sus 6 hijos no cambiaron, y eso me causa mucha tristeza.

Actualmente tengo pareja, lo conocí en el grupo de la Red Vihda hace 6 meses, estamos viviendo juntos. Anteriormente tuve fracasos con 2 parejas, ellos fueron violentos conmigo, me golpeaban, perdí un bebe que iba a tener, supongo que fue por la violencia que viví y por las jornadas forzosas en mi trabajo.

Mi pareja actual no está trabajando y mis ingresos económicos no pasan de 600 Bs. Una jornada diaria en mi vida es levantarme temprano para ir a mi tienda donde tengo un punto viva, vendo videos y juguetes de niños. Atiendo en la mañana y en la noche. Creo que como mujer no me siento feliz, porque no pude alcanzar mis metas, no se que me detiene, porque se que podría seguir.

He aceptado esta condición de ser positivo. Ello a hecho que me acerque a Dios, antes no lo hacía. Cuando supe de mi diagnóstico, apoyo de mi familia no tuve, primero porque mis hermanos no entendían de que se trataba la enfermedad, me tenían un poco de miedo y me agredían; alejaron de mi a una sobrina que quería mucho, ello me causo dolor. Actualmente me apoya uno de mis hermanos, aunque está en los vicios. Se preocupa por mi, me llama para saber como estoy, me da ánimos y eso me hace sentir bien, me da fuerzas para seguir adelante, ya no estoy en el encierro en el que estaba. El apoyo de mi pareja es importante, me ha hecho olvidar el daño que me hicieron mis anteriores parejas. El no es violento.

Antes no sabía nada del Vih, nadie me explicó hasta después de enterarme de mi diagnóstico. Cuando lo supe no quise saber de nada ni de una psicóloga, estaba muy mal, solos sabía que tenía que tomar esos medicamentos. Actualmente tengo relaciones con mi pareja, queremos tener un hijo y lo estamos haciendo con la ayuda de un doctor mediante un tratamiento.

Sobre la violencia a las mujeres, yo opino que no debería existir. En algún momento sentí discriminación por ser “+”, por ejemplo donde antes trabajaba que era un hospital la licenciada me preguntaba porque pedía cada vez baja médica, así que no tuve otra opción que decirle que era positiva, quedó sorprendida y decidí salirme del trabajo. En otra oportunidad que sufrí discriminación fue durante las visitas a la casa de mi hermana y mi madre, ellas me decían que no me sentara en la taza del baño, y me pidieron que no lo use; no querían que le de besos y abrazos a mi sobrina, recuerdo que mi madre el enterarse de condición de salud me colgó el teléfono, no quería saber nada de mí.

Creo que los derechos que uno tiene como mujer positiva poco los puede ejercer. Siento que debo proteger a otras personas, por eso soy cuidadosa, se que hay bioseguridad, uno no sabe cuando le puede tocar. Estoy tomando antirretrovirales ahora y pienso que ha mejorado un poco la atención a las personas positivas. Una enfermedad oportunista que tuve fue el HPV cáncer de cuello uterino, fui atendida en el Oncológico y voy cada 6 meses a mi tratamiento, me atienden rápido, incluso cuando llego las enfermeras me conocen y soy la primera en entrar. Otra enfermedad oportunista que tuve fue la anemia y el médico me dio un tratamiento.

He visto que hay grupos de pvvs que reclaman por una mejor atención, lo apoyo, pero a mi no me ha sucedido. Pienso que debemos organizarnos como mujeres positivas para ser atendidas, que nos tengan respeto porque nosotras lo necesitamos emocionalmente.

Pienso que desde los hospitales, no solo debieran hablar del Vih a las personas positivas, sino a toda la población y en especial a los colegios, para que los padres orienten a sus hijos, para que nos entiendan y no nos discriminen.

Hace 3 años que conozco mi diagnóstico y recién 1 año que vengo a las reuniones y talleres, ya que inicialmente me dijeron que sólo debía tomar los medicamentos nada más. Conocer instituciones como Epúa kuñataí, me ayudó bastante, aquí me escucharon, me dieron consejos, algo que mi familia no lo hizo, A los otros grupos como la Red no asistía porque no me sentía bien y aquí sentí que a las mujeres las empujan a sobresalir, a ser escuchadas y pude encontrar las amigas que nunca tuve.

 
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